ESTILOS DE ARTE Pintura Barroca.

LA PINTURA BARROCA. Una aproximación a las características generales.

pintura barroca
La Incredulidad de Santo Tomás – Michelangelo Merisi da Caravaggio

El interés persuasivo de la iglesia católica (nacido del espíritu del Concilio de Trento), los intereses propagandísticos y políticos de la monarquía absoluta y la valoración de la burguesía protestante de lo individual y lo cotidiano, determinan la principal cualidad de la pintura barroca: su vinculación a la realidad. Esta vinculación es también consecuencia de una evolución estilística: cuando en los últimos años del siglo XVI la justificación puramente estética y el consciente antinaturalismo del manierismo, agotan sus cauces expresivos, los artistas barrocos usan la novedad formal plasmando en sus obras aquello que el manierismo rechazaba: la realidad y la naturaleza.

Debido a la variedad nacional y al independiente desarrollo de las escuelas pictóricas, no son muchas las notas comunes que caracterizan a la pintura barroca, no obstante, podemos señalar las siguientes:

Realismo. Se buscan los modelos de la naturaleza, sin proceder a su idealización, incluso llegando al naturalismo. La preocupación por la representación del estado psicológico, de los sentimientos o afecti (dolor, alegría), está en la línea de esta representación naturalista de la realidad.
– Predominio del color sobre el dibujo. En los grandes maestros las manchas son las definidoras de las formas (Velázquez o Rembrandt). Se pintan las cosas como se ven en la realidad, con manchas de color y luz, perdiéndose los detalles y con el contorno no precisado.

La Túnica de José pintura barroca
La Túnica de José – Diego Velázquez

– Profundidad continua. Se abandona el rigor de la perspectiva lineal para la representación del espacio y de la profundidad. Para obtener la sensación de profundidad los procedimientos utilizados pueden ser líneas convergentes, series de escorzos, un primer plano desmesurado, un primer plano oscuro, juegos de luces, plasmación de efectos atmosféricos, etc.
– Hegemonía de la luz. Se abandona el esfumato de Leonardo, para pasar a planos de luz y sombras donde las formas se dibujan con gran precisión. El barroco es el arte de plasmar pictóricamente la luz y, en correlación, la sombra juega un papel hasta entonces inédito, especialmente en los primeros ensayos del estilo que han venido a denominarse Tenebrismo. En el Barroco la forma se subordina a la luz, y, en algunas ocasiones, las formas pueden desvanecerse por debilidad o intensidad del centelleo luminoso.
– Libertad en la composición. Predominan las composiciones asimétricas y atectónicas. La tendencia instintiva a colocar la figura principal en medio y a pintar dos mitades de telas semejantes (simetría) se pierde; de la misma manera que se desecha la malla de horizontales y verticales del arte clásico (composición tectónica). Se prefiere todo aquello que muestre desequilibrio o sugiera que la escena continúa más allá de los límites del marco. Esta composición atectónica se consigue mediante las líneas diagonales que sustituyen a las composiciones piramidales del siglo anterior; a veces se usan formas partidas que indiquen que no todo cabe en la tela.
– Preocupación por plasmar el movimiento. La pintura barroca es la pintura de la vida y ésta no puede representarse bajo formas estáticas. La turbulencia se antepone a la quietud; las figuras son inestables y los escorzos y ondulaciones se multiplican. A veces este movimiento no existe y el exceso de quietud y austeridad se debe relacionar con el deseo de vincular la obra con la trascendencia religiosa.

La Danza de los Aldeanos - Pedro Pablo Rubens pintura barroca
La Danza de los Aldeanos – Pedro Pablo Rubens

– Técnicas. La importancia del color y el deseo de mostrarlo en toda su brillantez hace que se abandone el temple y se generaliza el óleo y el uso del lienzo, a veces de grandes proporciones y la pintura sobre tabla casi se abandona. La técnica del fresco se sigue utilizando para la pintura decorativa de las paredes o de las bóvedas.
– Temas. Aquí es donde la multiplicidad de escuelas provoca una absoluta variedad en los temas. En los temas religiosos abundan las representaciones de la Virgen, como Inmaculada Concepción, la Piedad, los pasajes evangélicos más relevantes, la caridad, los sacramentos (en especial la penitencia y la eucaristía), las series sobre la vida de los santos y sus experiencias religiosas, la visión de la muerte (vanitas), etc. destacando la pintura española en este repertorio. El desnudo es proscrito de las representaciones religiosas, persistiendo únicamente en las alegorías y mitologías. La fábula pagana se cultivará en Francia y Flandes. Los holandeses destacarán en el retrato de grupo y el paisaje se convierte en género independiente y, dentro de él, temas especiales como escenas realistas: de interiores y de vida cotidiana, marinas, batallas navales, etc. También se desarrolla el cuadro de arquitectura, el bodegón, los de naturalezas muertas. En conclusión: la variedad temática no excluye una cierta especialización nacional, según se esté en los ambientes católicos de la Europa mediterránea o en los ambientes burgueses y protestantes de la Europa del norte.

A pesar del gran desarrollo que la pintura barroca tendrá en toda Europa, Italia vuelve a ser el escenario donde se producen las primeras innovaciones. Habrá que destacar tres grandes corrientes:

– La tendencia clasicista, representada por Annibale Carracci, donde la tensión entre el realismo naturalista y el clasicismo idealizante, serán una constante. Hay que reseñar la fundación de la Academia de Bolonia (Los Incamminati, los encaminados hacia la auténtica pintura, por oposición al tenebrismo naturalista).

Venus Dormida - Annibale Carracci pintura barroca
Venus Dormida – Annibale Carracci

– La pintura decorativista, que se sigue sirviendo del fresco, apta para la decoración de techos y bóvedas. Destacan los grandes rompimientos de gloria, con inéditas perspectivas celestiales que rompen el techo y conectan el cielo con la tierra.

– El Tenebrismo naturalista representado por Caravaggio, el verdadero artífice de la revolución pictórica que representa el Barroco. En este autor y su obra centraremos nuestro trabajo. La obra que nos sirve de cabecera es una buena aproximación a su estilo atrevido y rupturista, donde la luz se convierte, junto a los personajes que subraya o matiza, en el elemento clave de la obra.

Curiosidades

– Existía un pigmento llamado marrón de momia que se obtenía de la descomposición de las momias que se importaban de manera clandestina desde el siglo XII.

– Los distintos artistas tenían y tienen sus trucos para poder dar a la pintura el aspecto de veladuras, imágenes en profundidad, y detalles microscópicos. La técnica para estos casos era o es diluir más o menos la pintura en aceite de linaza mezclado con esencia de trementina. Respetando siempre el graso sobre magro.

– El color llamado rose doré utilizado para los rostros se obtenía con la orina de las vacas indias previamente alimentadas con hojas de mango. Poco a poco fue cayendo en desuso.

– El rojo intenso se hacía con ayuda de un insecto llamado “cochinilla”.

– El color más costoso era el azul ultramar, obtenido de una piedra semi preciosa, el lapislázuli. Era el color utilizado en la pintura de los mantos de la Virgen, y era frecuente que su cantidad, uso y extensión fuera objeto de los contratos realizados entre los comitentes y el artista.

– Los artistas venecianos de final del siglo XV fueron los primeros que utilizaron el lienzo libre montado sobre un armazón.

– La tela alcanzó su máximo esplendor como soporte en el siglo XIX con los impresionistas, cuando se comenzó a extender la pintura al aire libre y se hicieron necesarios soportes más ligeros y fáciles de transportar.

Buon appetito.

 

fuente: elarteenlahistoriatamaraynatalia , tom-historiadelarte

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